Viajes en bicicleta

Varias veces me he preguntado de donde proviene la emoción de ir en bicicleta, mi gusto por hacerlo, no hay otra razón más sencilla: Viajar.
Más que competir, más que ganar, la raíz es viajar.
Sentir que con mi propio esfuerzo a través de una maquina diseñada lo mas efectivo y sencillo posible puedo recorrer largas distancias que a pie serían eternas y en auto aburridas.
Sentir que salgo, que recorro, que llego a un nuevo destino, extrañar mi hogar, querer volver, las anécdotas del camino, el cansancio, el esfuerzo, el sentimiento de poder ser capaz, de querer mejorar para llegar cada vez mas lejos, todo combinado con ver nuevos paisajes, conocer diferentes personas...
Todo hace que esta máquina llamada bicicleta esté en mi corazón y se quede allí para siempre.
Durante mi vida, quiero siempre ir en bici, cuando ya no pueda, de mi memoria no se borrarán los destellos de momentos tan agradables, al avanzar sobre la montaña escalándola y bajándola,
el canto de aves, los rayos de sol, la lluvia sobre mi, el viento deteniendo mi avanzar, el jadear de mis pulmones, las raras sonrisas de mi cansancio.
En fin...
Sé que todo eso se irá,
pero estoy segura que algo quedara,
aunque sean las huellas invisibles de mi paso, de mis viajes en bicicleta.
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